Un submarinista sufrió un accidente con una embarcación en la que resultaron muertos dos de sus compañeros en la ría coruñesa de Noia.
Para no morir de frío, se ató a los dos cadáveres y así estuvo siete horas en el mar hasta que lo rescataron.
Se llama José Manuel Pérez Míguez y fue el único superviviente. Según relató después de ser rescatado, se ató a sus compañeros para que la corriente no lo arrastrara y así también evitó morir de hipotermia porque estaba desnudo de cintura para arriba.
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