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Transplante de cara a una mujer: El primero en EE.UU.

Connie Culp, de 46 años y madre de dos hijos, ha sido la paciente que pasará a la historia de Estados Unidos por ser la primera a la que se le ha transplantado el rostro.

En 2004 y tras una discusión, su marido le disparó a bocajarro en la cara, causándole la pérdida de un ojo, nariz y mejillas, que quedaron destrozadas, así como la mandíbula y el labio superior.

A Connie la han intervenido en más de 30 ocasiones y todas fueron fallidas, agotando los medios convencionales de cirujía.

Un equipo de médicos de la Cleveland Clinic, encabezado por la doctora Maria Siemionow, ha realizado este transplante, que se realizó en Diciembre del pasado año.

No se supo la identidad de la paciente ni el motivo de sus heridas. Los médicos ante la salvajada que le hizo su marido, también herido en la discusión disparándose a sí mismo y que actualmente está cumpliendo una condena de 7 años en la cárcel, decidieron admitir su caso para realizarle la intervención.

Connie no podía oler, ni comer alimentos sólidos, beber en vaso, no tenía gusto, ni olfato, además de respirar a través de un orificio que tenía en la tráquea.

La operación ha durado 22 horas, en ella se le han reconstruido los huesos de la cara. Recibió el rostro de una donante, cuya identidad ha sido secreta y se mantiene el anonimato de la misma.

Después de su operación, ha hecho su primera aparición ante el público en una rueda de prensa en la que ha pedido que la gente no se ría de aquellos que tienen una apariencia diferente: "Cuando alguien tiene una desfiguración o no es tan guapo como tu, no le juzgues, porque no sabes lo que le ha pasado a esa persona y la historia que hay detrás".

Connie ha recibido las reacciones de la gente cuando la veían por la calle en modo de risas, insultos, asombro, etc. "Creo que soy la persona a la que habéis venido a ver hoy", bromeaba, dando gracias a sus médicos y a la familia de la donante "que han hecho posible que tenga el rostro de esta persona".

Sigue en Cleveland aunque le han dado el alta, ya que tiene que ser evaluada y seguir un tratamiento que según su doctora "está haciendo grandes progresos".

Su rostro todavía se muestra algo estático, pero puede hablar, oler, mover la boca y degustar comida nuevamente.

Sus médicos esperan que mejore en unos seis meses con la rehabilitación y fisioterapia, en la que le están reactivando los músculos faciales, creen que pasado este tiempo incluso podrá reír.

Connie tendrá que acudir a revisión mensualmente, como se hace en cualquier otro transplante. Los médicos vigilarán su evolución por si su cuerpo rechazara el injerto.

Aquí no ha terminado, ya que tendrá que someterse a más operaciones en el futuro. Los médicos le han implantado más tejido del necesario en prevención de que el cuerpo pueda rechazar algunas partes, tendrá que ser intervenida también de varias operaciones estéticas.

En la rueda de prensa han participado algunos médicos que han intervenido en esta operación y han mostrado un retrato robot de cómo quedará el rostro de Connie después de todo el proceso, que durará un par de años.

Estas operaciones pueden causar daños psicológicos si el paciente rechaza el implante y por supuesto, físicos. Según Eric Kodish, director del departamento de bioética de la Clínica: "Esta no es una operación de cosmética en el sentido estricto de la palabra"

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