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Impactante: La peor pesadilla para una madre

He leído una noticia en "La voz de Galicia" que me ha dejado impactada totalmente.

El lunes por la mañana iban Elsa Pérez, su madre, Urbana Pin Díaz y su hijo Iago Pasarín Pérez en un Seat Ibiza, cuando al pasar por un puente del río Eo en Ribeira de Piquín, Elsa perdió el control y su coche se precipitó al río.

El vehículo quedó boca abajo y se posó sobre el lecho del río. Las ventanillas estaban cerradas y el coche comenzó a llenarse de agua.

Elsa, de 34 años, parece que se dio cuenta antes de caer al río de que había perdido el control y le dio tiempo a quitarse el cinturón de seguridad, lo que le salvó la vida. Sin embargo, su madre y su hijo, estaban allí bajo el agua, agarrados por ese cinturón, mientras Elsa veía como morían.

En el coche quedó una burbuja de aire que fue la que hizo que ella sobreviviera, así estuvo durante ocho largas horas agarrada a la mano de su hijo que permanecía atado en su sillita reglamentaria (ahogado) así como su madre.

No le soltó la mano en todo ese tiempo, cuenta que llego un momento en el que el frío le hacía no sentirlas, tampoco sentía las piernas ni los brazos, pero seguía aferrada agarrando a su hijo sabiendo que nada podía hacer por él ni por su madre.

Todas esas horas de angustia deseó mil veces morir junto a ellos, no paraba de gritar, pero nadie pasaba por el lugar. Tuvo que esperar allí, con los dos cadáveres de las personas que más quería en su vida.

A las ocho horas unos vecinos vieron el coche y lo reconocieron, fueron inmediatamente a ayudarla. Elsa estaba a punto de morir de hipotermia.

La rescataron y fue llevada al hospital, donde fue dada de alta al día siguiente.

Según cuentan los familiares, que no se han separado de ella en ningún momento, ha sufrido permanentes desmayos que le impedían ponerse en pie. Está sometida a la medicación que le han recetado los médicos para intentar atenuar en la medida de lo posible el grave estado anímico en el que se encuentra.

No ha podido acudir ni siquiera al tanatorio y entre sollozos no ha parado de repetir a sus familiares cómo transcurrieron las horas fatales dentro del coche volcado e inundado.

Ella fue consciente en todo momento de la muerte agónica que padecieron su niño y su madre dentro del coche, de cómo intentó abrir las puertas, hacer que respondieran los mandos de las ventanillas y la oscuridad dentro del coche al estar bajo el agua, que era casi completa.

Sigue lamentado estar viva, lo que ha vivido esta mujer es una pesadilla que dificilmente se pueda ni siquiera imaginar nadie. No se quita de la cabeza todos esos momentos.

Sus allegados están muy preocupados por el estado emocional de Elsa, necesitará ayuda para superar el sufrimiento inhumano de permanecer durante tantas horas allí, sola, a oscuras, agarrada a la mano de su hijo, habiéndolo visto morir tanto a él como a su madre.

Hijo y madre de la conductora han sido velados en un tanatorio de Meira a la espera del entierro que ha sido hoy a las seis de la tarde, en la parroquia de Santalla.

El Concello de Ribeira de Piquín celebró ayer un pleno en el que decretó dos días de luto oficial y mostró sus condolencias a la familia. Su alcalde, Sabino Díaz, explicó que un suceso así es mucho más impactante en un municipio de tan escasa población, menos de 800 habitantes.

Ayer fue rescatado el turismo del río por una grúa, el estrecho puente todavía tiene las marcas dejadas por el coche cuando cayó directamente al río, sin aparente frenada. Todo apunta a que Elsa perdió el control por algún motivo y la estrechez del puente y la falta de barandillas acabaron con el coche en el río.

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