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Entró en casa de su ex novia para pincharle los preservativos

David P.B., de Girona, tras la vista oral, se encuentra a esperas de un juicio en el que el fiscal ha pedido dos años de prisión por entrar en la casa de su ex pareja y pincharle los preservativos y por allanamiento de morada continuado.

David niega los hechos pero su ex novia asegura que notó que habían entrado en su domicilio en más de cuatro ocasiones.

"Me faltaba ropa interior y fotografías, y en más de una ocasión encontré tiradas sobre la cama foto nuestras e incluso llegó a desprecintar y pinchar con una aguja cajas nuevas de preservativos".

Ella ha reconocido tener miedo y sentirse "asediada y humillada". Se ha cansado de la situación y por eso ha decidido denunciarlo.

Según su versión, él la perseguía por todos los sitios, cuando salía siempre rondaba en los alrededores de su casa y también la persigue al trabajo. Pero lo que ha hecho que lleve a David a los tribunales ha sido el que entrara a su casa con una copia de las llaves y por una ventana.

Cuando fue a comisaría el acusado la llamó y los agentes pudieron grabar la conversación en la que el acusado reconocía todo lo que había hecho.

Ella lo ha definido como una persona muy celosa y ha explicado que una vez rota la relación intentó volver con ella de manera continuada.

Sin embargo David tiene una versión completamente diferente. Es vecino de Vidreres - Girona y dice que la mujer es una "mentirosa compulsiva" y que todo lo hacía por "venganza".

"No entré nunca en su casa si ella no estaba y no he pinchado nunca ningún preservativo", dijo. También dice que fue él mismo el que había terminado con la relación. Ha explicado que a raíz de la misma, tiene pendientes diez o quince causas con la justicia.

El acusado tiene actualmente una orden de alejamiento de su ex novia.

"Se lo inventa porqué quiere hacerme daño", dice David, que también ha dicho que en el momento de terminar con la relación, ella lo había amenazado diciéndole que le haría la vida imposible hasta morirse. Desde ese momento, el acusado dice no recordar nada de lo que ocurrió y niega la versión de la chica.

Dice que no tiene "ningún motivo" para pincharle los preservativos y ha dado a entender que tenían una relación intermitente y que la chica estaba con otros en los "parones" de su noviazgo.

Afirma que siempre tenían relaciones sexuales con protección porque ella le había confesado en una ocasión que había ejercido la prostitución y "tenía que protegerse".

Una vecina de la denunciante y una agente de policía han confirmado la versión de la chica.

El jurado popular decidirá si el acusado es o no culpable.

El fiscal ha pedido dos años de prisión por el delito continuado de allanamiento de morada con el agravante de parentesco y la atenuante de dilaciones indebidas.

La defensa ha solicitado la absolución del acusado.

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