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Visitaremos pronto al dentista: con la crisis, rechinamos más los dientes

Adiós a la sonrisa perfecta y despreocupada

La crisis económica ha incrementado los casos de dolencia facial provocados por el aumento de la ansiedad, el estrés y el nerviosismo, especialmente del bruxismo -hábito involuntario de apretar y rechinar los dientes- que padece en España más de un 70 por ciento de la población.
Así se desprende de un informe realizado por expertos del Hospital Ruber Dental de Madrid, en el que se constata que las personas afectadas por este problema se han incrementado un diez por ciento durante este año con respecto a 2007.El doctor Guillermo Schoendorff, director del citado hospital, ha insistido en que la situación de crisis que vive el país ha disparado durante los últimos meses las consultas médicas de urgencia por casos de bruxismo, que son consecuencia de situaciones extremas de ansiedad.Este hábito, que se sufre también durante las horas de sueño, provoca destrucción y desgaste de las piezas dentales, así como importantes contracturas en las cervicales y en la cara, y molestias en la articulación de la mandíbula.Schoendorff ha indicado que estos dolores pueden confundirse con una simple cefalea, aunque la intensidad del sufrimiento, en ocasiones muy alto, puede llegar a impedir que el ciudadano desarrolle su vida habitual, teniendo incluso que solicitar una baja laboral.En otros casos, el paciente puede encontrarse con un bloqueo mandibular que le provoca la imposibilidad de abrir la boca, comer bien y hablar con normalidad.Profunda ansiedadEsta situación, que en ocasiones puede llegar a ser "dramática", según el experto, debe ser tratada inmediatamente por profesionales cualificados.El doctor ha apuntado que existen otros casos en los que el paciente refiere intensos dolores de oído similares a una otitis, sin tener ninguna infección en la zona auricular.Ha destacado que los músculos de la mandíbula son los más potentes del organismo por lo que, cuando se contracturan, ocasionan "grandísimos dolores"."No debemos olvidar que una persona puede abrir y cerrar la boca más de 6.000 veces al día, ya que la utilizamos para comunicarnos, alimentarnos, bostezar y, en definitiva, expresar los estados de ánimo", ha comentado.Los expertos consideran que el tratamiento de estas situaciones debe ser siempre multidisciplinar, es decir deben ser atendidas por odontólogos, fisioterapeutas, cirujanos maxilofaciales y, en ocasiones, contar con apoyo de especialistas en psiquiatría.Para empezar, en una primera evaluación se deben estudiar los daños provocados en la cavidad oral por el bruxismo -destrucción dental, caries, gingivitis y traumatismos de las encías-.Posteriormente, el paciente debe ser evaluado por el fisioterapeuta para diagnosticar los problemas musculares provocados por esta acción de apretar los dientes.El cirujano maxilofacial determinará los daños articulares y, finalmente, sopesará los datos descritos por los especialistas anteriores para dar la mejor opción de tratamiento.En definitiva, ha concluido Schoendorff, "la crisis nos pone en alerta sobre un problema médico serio aunque perfectamente diagnosticado".
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